Desolados

Desolados

El fuego había acabado con todo. Mis  pies barrían con las cenizas a su paso, el mundo se había marchitado en solo unas cuantas horas. Al menos ya nadie gritaba, el terror había cesado. Los árboles arrancados de raíz yacían humeantes bajo el cielo gris, una pequeña llovizna intentaba apagar el resto de las llamas.

Mis ojos se fijaron en la única cosa que no parecía estar allí, una flor.  Una hermosa flor de pétalos suaves e intenso color azul. Era lo único vivo que me quedaba, mi última esperanza, la guerra había terminado, y con ella el resto de la humanidad, o al menos eso parecía.

La ciudad en la que nací y viví se había reducido a unas cuantas rocas negras, la vegetación, antes verde y frondosa no existía. Mis padres, mis amigos, el resto de mis conocidos, o estaban desaparecidos o perecieron  entre los ataques. A la mayoría ya no los volvería a ver.

Una semana fue el tiempo necesario para asolar las calles de los poblados más transitados, no éramos los únicos en guerra, otros países se habían unido a la lucha. Mi padre quiso prevenirnos de inmediato, sacarnos cuanto antes, de nada sirvió, pocas horas después iniciaron los bombardeos, y de pronto nuestra casa volaba en pedazos. El sonido incesante no me permitía escuchar los gritos de auxilio de mi madre, estaba en la cocina, nadie la alcanzaba a ver, mis hermano corrían desesperados por los pasillos sin saber exactamente qué hacer. Luego de mucho rato pensé que tal vez teníamos una esperanza, algo pequeño se encendió en mi interior, quise intentarlo y decirles a todos que debíamos escondernos en el sótano con algo de comida y agua. Pero nadie me escuchaba,  todos se gritaban entre ellos y no paraban de sollozar desesperados. Un instante más tarde ya no estaban, no había nada, ni casa, ni carro, ni familia. Había perdido la consciencia, era cierto, pero no por ello olvidaba que existía una remota posibilidad de encontrarlos en algún lugar.

Algo me hacía creer que más allá de las colinas desiertas había sobrevivientes, y que alguno de ellos podría ayudarme a encontrar las respuestas que tanto necesitaba. El viaje era difícil y el camino todavía peor, debía conservar las esperanzas si de verdad deseaba hallar a mis seres queridos. En aquel inmenso mundo, destruido por la avaricia y el coraje de los hombres fuertes, una niña de trece años, se armaría del valor necesario para poner un alto al fuego y reconciliar a los hermanos. Era una nueva era, una en la que la guerra sería solo un recuerdo que ya no los perturbaría.

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2 respuestas a Desolados

  1. zeno dijo:

    Acabo de conocer tu blog y me parece muy interesante.
    Me quedo por aquí leyéndote!!!
    Gracias por escribir!!!!!
    Saludos

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